El caso de Antonio Sanguino, actual ministro de Trabajo, esmarcado por procesos legales del pasado que resurgieron desde su nombramiento en febrero de 2025, así como nuevas controversias disciplinarias.
El expediente más grave que enfrenta es por el ‘carrusel de la contratación’, que tiene sus raíces en su época como concejal de Bogotá entre 2008 y 2009, en la alcaldía de Samuel Moreno. Sanguino es acusado de tráfico de influencias y cohecho impropio por supuestamente intervenir en el nombramiento de Liliana Paternina como gerente del Hospital de Usme para direccionar contratos de obras y dotación. La Corte Suprema de Justicia ratificó que el proceso sigue en pie, y el juicio oral está previsto para el primer semestre de 2026.
Antonio Sanguino,ministro de Trabajo, enfrenta un juicio por el carrusel de la contratación y nuevas investigaciones disciplinarias – crédito @DapreCol/X
Además de este caso, en noviembre de 2025, la Procuraduría abrió una investigación por “Participación en Política” tras una serie de publicaciones en su cuenta de X, en las que cuestionó el encuentro entre los expresidentes Álvaro Uribe y César Gaviria. Según la ley colombiana, los ministros no pueden intervenir en asuntos políticos-electorales, por lo que si se le encuentra responsable, podría enfrentarse a sanciones como la suspensión o destitución.
A nivel administrativo, Sanguino también está siendo investigado por el CNE debido a su presunto apoyo a la consulta del Pacto Histórico, lo que podría implicar un respaldo público inapropiado para una figura de su cargo. Aunque las investigaciones continúan, el ministro se mantiene en funciones, pese a la presión.
En septiembre de 2025, tras conocer los avances de su juicio, Sanguino puso su cargo a disposición del presidente Petro. Sin embargo, el presidente no aceptó la renuncia de inmediato, permitiéndole liderar negociaciones clave, como la del salario mínimo para 2026.
